Ver la receta en el blog original: Mandil y Perejil.

Para mí esta salsa es un pecado. El sabor que le aporta el jengibre me volvió loca hasta el punto de tenerme que atar de pies y manos para evitar la tentación de comérmela a cucharadas. Se tiene que servir bien caliente porque es bastante espesa y está para entrar en éxtasis con natillas o con helado de vainilla.

Ingredientes

-300 ml. de leche condensada.
-75 gramos de azúcar glas.
-La pulpa de una vaina de vainilla.
-125 gramos de chocolate negro.
-3 cucharadas de mantequilla.
-Sal.
-2 cucharadas de vino de Oporto.
-Media cucharadita de jengibre molido.


Preparación


En una cazuela llevamos a ebullición la leche condensada junto con el azúcar glas y la pulpa de vainilla. Removemos sin parar hasta que el azúcar esté disuelto por completo.

Troceamos el chocolate negro y dejamos que se derrita en la salsa. Incorporamos la mantequilla y una pizca de sal. Agregamos el Oporto y el jengibre molido.
Removemos y nos vamos a por una buena bola de helado de vainilla, vertemos la salsa caliente sobre el helado y ..........sin darnos cuenta nos vamos directamente al cielooooo.

Nota: La salsa debe consumirse recién hecha y muy caliente pues al enfriarse se endurece y recalentada no sería lo mismo. Comentándolo con mi compi Yolanda quizás añadiendo un poco de nata no ocurra. La próxima vez que la haga lo pruebo a ver que tal resulta.